
Partículas más finas, aplicación más versátil
El concreto tradicional usa agregados gruesos —grava, piedra— que le dan resistencia pero también lo hacen difícil de aplicar en capas delgadas o superficies verticales sin cimbra. Un microconcreto usa una granulometría mucho más fina, lo que le permite adherirse, moldearse y aplicarse en espesores pequeños sin perder resistencia.
Esto es lo que hace posible reparar una columna dañada sin construir un molde completo alrededor, o aplicar una capa de solo unos milímetros sobre una losa para impermeabilizarla.
Altas resistencias en menos volumen
Al no depender del agregado grueso para su resistencia, un microconcreto bien formulado —como MasaRoca— puede alcanzar resistencias mecánicas y químicas altas con menos material, y además queda impermeable de origen, algo que el concreto tradicional no ofrece sin un tratamiento adicional.
Es la razón por la que un mismo saco de MasaRoca sirve tanto para reparar estructuras como para impermeabilizar o modelar arte —el concreto tradicional no puede hacer las tres cosas con la misma mezcla.