
Grietas químicas: superficiales, en forma de telaraña
Las grietas químicas son superficiales, con forma de telaraña irregular. Se producen por una contracción incorrecta del concreto durante el fraguado, generalmente por un secado demasiado rápido —por ejemplo, colar en un día muy caluroso sin curar la superficie con agua.
Este tipo de grieta rara vez compromete la resistencia estructural, pero sí abre una puerta de entrada para el agua y el salitre si no se sella.
Grietas mecánicas: lineales, profundas y estructurales
Las grietas mecánicas, en cambio, son lineales y continuas, aunque a veces parezcan delgadas. Son resultado de una separación estructural del concreto, provocada por movimientos, cargas excesivas o asentamientos del terreno.
Estas sí requieren atención inmediata: repararlas con un microconcreto de alta resistencia como Rescate Estructural TG3 devuelve la continuidad estructural, mientras que sellar solo la superficie sin resolver la causa hace que la grieta reaparezca meses después.